Solar Orbiter: España se acerca al máximo al Sol

Solar Orbiter: España se acerca al máximo al Sol

La misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA) partirá en febrero de 2020 hacia el Sol. Tras un viaje de tres años, comenzará a moverse en una órbita elíptica alrededor de nuestra estrella, llegando a situarse a 42 millones de kilómetros de la misma, aún más cerca que Mercurio.

Desde esa situación privilegiada, la sonda examinará el comportamiento solar, incluidas las impresionantes eyecciones de partículas que pueden alcanzar otros planetas. Y la Tierra, por supuesto, no es una excepción.

La sonda lleva a bordo diez instrumentos científicos en cuya fabricación ha participado un amplio número de países europeos. España contribuye en dos de ellos, que el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha presentado este martes. Se trata de SO/PHI, un telescopio para medir el campo magnético del Sol, y el coronógrafo METIS, que permite observar la corona solar, la parte más externa de su atmósfera, como cuando ocurre un eclipse.

«El Sol es la única estrella que podemos escrutar con alta resolución para saber cómo funcionan todas las demás y además influye en la Tierra con sus radiaciones, por lo que es fundamental conocerlo bien», explica Alberto Álvarez, investigador principal de la misión en INTA.

SO/PHI es un prodigio de sofisticación. Su puesta en marcha ha sido coordinada por el Instituto Astrofísico de Andalucía junto al Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, en Alemania, y otros institutos europeos. En su diseño y fabricación, además del INTA, ha participado un consorcio de instituciones españolas. El instrumento tiene a su vez dos telescopios dentro. Uno permite ver el disco solar completo y el otro, una zona muy pequeña en alta resolución.

La misión utiliza una tecnología para medir la polarización de la luz muy conocida en la Tierra pero que nunca antes había sido empleada en el espacio. «Se trata de cristales líquidos como los de las pantallas de los móviles o los televisores», explica. Las celdas de cristales líquidos requieren de un altísimo nivel de calidad óptica, pero permiten trabajar sin necesidad de hacer rotar mecánicamente ningún elemento en el instrumento óptico. «Tienes que asegurarte de que nunca se vaya a parar y esto evita tener que poner elementos mecánicos que pueden tener problemas en un lugar, el espacio, donde no los puedes arreglar», explica Álvarez. Además, esta tecnología tiene la ventaja de reduce masa y volumen en la nave, lo que hace que la potencia necesaria para funcionar sea menor. En total, España ha asumido el 41% del coste total de la misión, unos 17 millones de euros.

Imágenes de los polos
Solar Orbiter, que está siendo ensamblada por la compañía Airbus en Reino Unido, se acercará muchísimo al Sol, pero la sonda que la NASA lanzará este verano, la Parker Solar Probe, llegará aún más lejos. La europea no será finalmente la que esté más cerca, pero sí logrará vez ver los polos del Sol por primera vez y será capaz de salir de la eclíptica y corotar con la estrella, lo que permitirá seguir los distintos fenómenos solares durante más tiempo.

Intentar comprender los mecanismos del magnetismo y las tormentas solares para poder predecirlas es algo que interesa sobremanera a los científicos, ya que estos fenómenos podrían poner a nuestra civilización, cada vez más dependiente de la tecnología, en una situación crítica si nos dan de lleno. Al final de la misión, en 2028, los investigadores esperan obtener datos únicos para comprender los mecanismos que hacen que el Sol funcione con un ciclo magnético de once años.

Somos el país del Sol, pero nunca la tecnología desarrollada en España estará tan cerca del Astro rey.

ABC