La tensión política definió el primer año del gobierno de PPK

La tensión política definió el primer año del gobierno de PPK

El primer año del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski estuvo marcado por una difícil convivencia con la mayoría absoluta de Fuerza Popular que domina el Congreso, según coinciden los analistas. Además, su falta de manejo político le hizo perder respaldo, sobre todo en zonas claves como el sur del país, que le dio el apoyo decisivo en la elección del año pasado, resaltan los expertos.

Ha sido “un consenso a palos”, según el periodista y analista Juan De la Puente.

Cuando Kuczynski ganó la segunda vuelta se sabía que uno de sus principales retos iba a ser la negociación con el fujimorismo, favorecido por la ley electoral y la cifra repartidora con 73 escaños (hoy 71 por las deserciones de Yeni Vilcatoma y Patricia Donayre).

Con una bancada oficialista en minoría, las tensiones parecían inevitables. Y así ha sido. “Hemos vivido un periodo de inédita gobernabilidad, en un contexto de gobierno dividido”, añadió De la Puente.

En este primer año, el Congreso censuró a Jaime Saavedra y no le renovó la confianza a Alfredo Thorne. El vicepresidente Martín Vizcarra también renunció al gabinete después de haber sido interpelado por el caso de la adenda del contrato del aeropuerto de Chinchero.

"El caso de Chinchero fue una cachetada de realidad para el gabinete, les enseñó que no basta ímpetu o 'eficiencia empresarial' para mover el Estado, que no están solos en el gobierno y que instituciones como la Contraloría y el Congreso juegan su propio partido, y que el apoyo popular en nuestro país es frágil", dice el politólogo José Incio.

"El Ejecutivo generó expectativas sin mayor sustento. Como consecuencia, perdió apoyo en la zona sur del país, aquella que hasta cierto punto le dio la victoria", señala Incio.

La decepción en el sur es emblemática, porque este le dio el apoyo decisivo a Kuczynski para llegar a Palacio. En agosto del 2016, un 60% del sur aprobaba a PPK, según la encuestadora GfK. En julio último, este apoyo era de 24%.

Aún así, para De la Puente no se puede hablar de "una guerra de poderes" entre el Ejecutivo y el Legislativo, porque, en su percepción, y a pesar de las diferencias, ha habido un espacio para llegar a consensos, como el voto de investidura al gabinete que preside Fernando Zavala y el otorgamiento al gobierno de las facultades legislativas.

Debilidad

Acaso no se pueda hablar de un enfrentamiento permanente (ha habido momentos de colaboración, como bien señala De la Puente) aunque sí queda claro que el gobierno de Kuczynski ha demostrado problemas serios para encauzar su relación con el fujimorismo y su mayoría legislativa.

Para el sociólogo David Sulmont, profesor de la Pontificia Universidad Católica (PUCP), el Ejecutivo ha "demostrado debilidad" al momento de tener que defender a sus ministros o ciertas decisiones.

En ese sentido, las salidas de Saavedra y de Thorne del equipo ministerial son, para Sulmont, los ejemplos más saltantes de esta disparidad entre un lado y el otro. "El gobierno aparece como falto de capacidad para reunir el apoyo político de la opinión pública y poder tener una relación más firme con el Poder Legislativo", consideró.

Incio coincide. "La destitución de Saavedra fue el primer 'encuentro' entre el Ejecutivo y el Congreso. La decisión del gabinete de evitar que la confrontación escale no tuvo el efecto deseado. Fuerza Popular tomó esto como una carta abierta y tuvo una medida de lo débil que se siente el propio gobierno", dice el politólogo.

Similar parecer tiene el investigador Luis Benavente, director de la consultora Vox Populi. Considera que frente a un escenario en que debía demostrar amplia capacidad de negociación por la división del poder, "el Ejecutivo no supo manejarse políticamente".

Fuerte caída

Según GfK, la aprobación de Kuczynski en todo el país llegaba al 60% en agosto del año pasado. Su gestión recién se iniciaba y disfrutaba del respaldo de un presidente en estreno.

Once meses después, la realidad es bastante diferente. En el sondeo de GfK publicado el último domingo, solo el 32% de los peruanos dice estar de acuerdo con el desempeño presidencial. Después de casi un año en Palacio, el presidente Kuczynski ha perdido casi la mitad de su apoyo inicial.

En el Perú, los presidentes, en el camino, suelen perder respaldo entre los ciudadanos. Así pasó con Alejandro Toledo (un caso crítico), Alan García y Ollanta Humala. Kuczynski no ha podido romper esta regla.

El mejor momento del gobierno fue, sin duda, la manera como enfrentó el desastre ambiental, producto de las lluvias y las inundaciones, sobre todo en el norte del país.

"Se vio, luego de una semana de cierta indecisión, una presencia del Estado, del gabinete, en las zonas de emergencia, lo que permitió remontar la pérdida en las encuestas", recordó Sulmont.

Sin embargo, este impulso se perdió. La emergencia pasó y los ministros volvieron a sus respectivos despachos. "No supo sacar partido después de que todo regresó a la calma", recalcó Benavente.

En efecto, después de que la situación climática volviera a la normalidad, el gobierno se enredó en el asunto de Chinchero, que derivó en la renuncia de Vizcarra, el principal defensor de las supuestas bondades de la adenda firmada con el consorcio Kuntur Wasi.

Muchos se preguntan por qué el Ejecutivo insistió tanto en el proyecto del aeropuerto sobre la base de un contrato que, según diversas advertencias, resultaba lesivo para los intereses del Estado peruano.

"Esta desesperación por destrabar proyectos de inversión grandes ha generado decisiones torpes", dijo Sulmont.

Y esos errores el fujimorismo no los deja pasar.

En este segundo año, si el gobierno desea equilibrar la balanza con el Congreso, va a tener que demostrar reflejos más finos. "Tiene que hacer política frente al electorado al que le debe la elección y frente a la oposición con la que debe gobernar", expresa Incio.

Desde Palacio se espera que la reciente reunión entre Kuczynski y Keiko Fujimori suponga un punto de quiebre.

Kuczynski ha dicho que "se pasó la página". Falta ver si el fujimorismo acusa recibo.

El gran reto del segundo año: impulsar el crecimiento

Un tema que ha afectado la imagen del gobierno es el estancamiento del crecimiento económico.

Según el presidente Pedro Pablo Kuczynski, este escenario responde al escándalo Lava Jato y a El Niño Costero, porque entre ambos se han "comido" un punto y medio del PBI.

El sociólogo y profesor de la PUCP David Sulmont considera que una palanca de desarrollo importante son los proyectos de inversión pública. El problema, advirtió, es que el Ejecutivo no parecería creer mucho en esta opción. "Lo que se busca es desregular, bajar estándares, reducir impuestos (...) El gobierno con sus propios marcos conceptuales se autolimita en las herramientas que podrían impulsar el desarrollo del país", dijo. Sugiere salir de ese corsé.

El gobierno ha tenido que ordenar las cosas
Carlos Bruce
Congresista de PPK

El gobierno se ha dedicado a ordenar las cosas. Ha habido más problemas de los que se esperaba. Por ejemplo, el déficit fiscal era mucho mayor. Es un equipo que sabe gerenciar y eso se vio cuando ocurrió lo de El Niño: los ministros minimizaron los impactos. El gobierno no ha podido hacer lo que proyectaba por hechos externos. Lava Jato trajo retracción de inversiones y proyectos de brasileñas. El Niño fue el más fuerte en 20 años y nadie lo tenía en el radar.

El resultado electoral dio un gobierno en franca minoría ante una oposición aplastante. Ha habido relaciones tensas con el Congreso. Creo que todos hemos aprendido, la oposición también. Estoy seguro de que los opositores rectificarán. No les conviene y no fue a propósito, pero generaron tensión. Por ejemplo, cambiaron 44 decretos. El segundo año deben fiscalizar sin obstrucción.

La situación en el sur es por los factores exógenos, pues hicieron que la economía no mejore. Este año sí tendremos crecimiento.

No vi confrontación con el parlamento
Mauricio Mulder
Congresista del Apra

Ha sido un primer año decepcionante. El país se ha frenado más. Parece el sexto año de Humala. No hay impulso a ningún proyecto grande. Chinchero, su caballito de batalla, no era tan grande. No se tiene políticas en educación y salud, que están en huelga. No hay resultado palpable en seguridad. Se pierden empleos. Y el presidente no tiene liderazgo. No se ve que el país se sienta en manos seguras. Se nota inseguridad, exceso de poses y palabras dichas al viento sin tener mayor efecto.

El sur protesta: eso pasa cuando de vota en contra y no a favor. Pasó con Humala: tuvo varios congresistas y el sur sigue en abandono.

No he visto confrontación con el Congreso, que les aprobó la ley de presupuesto y dio facultades. Los ministros vinieron a defender proyectos. Es absurdo ver las interpelaciones como confrontación. Que un ministro informe al Congreso es su obligación. Yo lo estatuiría para todos los ministros una vez al año. El único censurado venía del mal gobierno de Humala.

LaRepublica