Arequipa: ¿Cómo operaba la banda de traficantes de terrenos?

Arequipa: ¿Cómo operaba la banda de traficantes de terrenos?

Los Malditos de Chumbivilcas, una banda de traficantes de terrenos que fueron arrestados este martes en Arequipa, eran metódicos y no dejaban cabos sueltos. Según la fiscalía, esta mafia tenía unos 27 integrantes con funciones específicas. Ellos eran encabezados por los hermanos cusqueños William y Pepe Merma Valencia, de 48 y 37 años, respectivamente.

La fiscalía detalló que cuatro de Los Malditos de Chumbivilcas se dedicaban a identificar terrenos baldíos en Arequipa. Ellos avisaban a los cabecillas y luego un brazo armado de 16 personas ejecutaba la invasión. Si hallaban a posesionarios, los desalojaban con violencia.

La banda tenía el soporte de tres abogados que verificaban el saneamiento de los predios en los Registros Públicos y Cofopri. Ellos también se encargaban de tramitar la adjudicación del predio y de responder las demandas.

La fiscalía también ha detectado que esta organización criminal contaba con la colaboración de dos jueces de paz, un funcionario de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA) y otro del Gobierno Regional de Arequipa (GRA).

Con este complejo equipo, Los Malditos de Chumbivilcas estafaron a más de 400 familias en la región.

—Jardines del Chachani—

Según el Ministerio del Interior, en el 2008 Los Malditos de Chumbivilcas identificaron un amplio terreno desocupado en la parte alta del distrito de Cerro Colorado, en Arequipa. Pese a que este predio había sido adquirido legalmente el año anterior y estaba a nombre de Nadezhda Vargas Ortega y su familia, ellos procedieron con la invasión.

Los integrantes de la banda aprovecharon que la familia Vargas Ortega vivía en Puno y fundaron en el lugar la Asociación de Vivienda Jardines del Chachani. Ellos dividieron el predio invadido de 172.729 m2 en 450 lotes y empezaron a venderlos a S/3 mil cada uno.

Las primeras familias estafadas empezaron a instalarse con esteras en un terreno que no tenía servicios básicos. Según se informó, los delincuentes obligaban a los asociados a ocupar sus predios para acreditar la posesión del lugar.

Los socios que no podían construir al menos una habitación eran expulsados y el terreno se vendía a otra persona. Así, se empezaron a levantar las primeras construcciones de ladrillo.

—Argucias legales—

Unos meses después, cuando la familia Vargas Ortega se percató de la invasión, envió cartas notariales a los invasores. Pero nadie se movió. También inició un proceso de desalojo ante la Corte Superior de Justicia de Arequipa que hasta hoy no se resuelve.

Los Malditos de Chumbivilcas habrían reclutado a los jueces de paz Beneraldo Paricahua y Gabriela Córdova –hoy detenidos– para que firmen certificados de posesión con fechas fraudulentas en favor de los invasores. Esto debido a que la Ley 29320 de formalización de la propiedad, beneficia a quienes tengan la posesión de un predio antes del 2005.

Para reforzar su control sobre el predio, la organización captó a José Luis Cavero, funcionario de la Municipalidad de Arequipa. Según la fiscalía, Cavero ayudó a ingresar un expediente para obtener la expropiación del terreno de la familia Vargas Ortega.

A través de videos, la fiscalía ha corroborado también que José Cavero visitó varias veces la Asociación Jardines del Chachani y prometió a los vecinos que expropiaría estas tierras.

En conversación con El Comercio, Manuel Vargas Ortega –hermano de la titular del predio– señaló que con la desarticulación de Los Malditos de Chumbivilcas espera que el Poder Judicial reitere su posesión sobre el terreno en el que ya viven varias familias.