Policías municipales ya no van más en Arequipa

Policías municipales ya no van más en Arequipa
Policías municipales ya no van más en Arequipa

Tras una larga reunión entre el alcalde provincial Alfredo Zegarra, sus asesores y funcionarios municipales, ayer se decidió la disolución de la Policía Municipal y el traslado de esta dependencia -con otro nombre- a la Gerencia de Seguridad Ciudadana.

DISOLVER

En la sesión de concejo de este miércoles se presentará la propuesta para que se disuelva a la Policía Municipal y se cree una nueva dependencia adjunta a la Gerencia de Seguridad Ciudadana.

"Puede ser con otra denominación, de brigada o gendarmería, pero ya no hay vuelta atrás", agregó el alcalde provincial Alfredo Zegarra.

El gerente municipal Mario Alatrista indicó que se iniciarán las medidas correctivas que correspondan, de acuerdo al grado de responsabilidad que se encuentre a los policías municipales, luego de analizar el video en el que se los ve realizando un "bautizo sexual" a uno de sus compañeros.

"Habrá procesos administrativos o sancionadores, pero todo apuntando a una reestructuración total de la dependencia", indicó Alatrista.

VUELAN CABEZAS

Para Zegarra, la divulgación del último video fue la gota que derramó el vaso. Estos trabajadores también fueron quejados por la ciudadanía por abusos en contra de comerciantes ambulantes.

"Vamos a mejorar el proceso de selección en la nueva dependencia. Pero tampoco queremos que los malos elementos continúen", agregó Zegarra.

Primero se hará una evaluación a cada uno de los actuales municipales. Si no pasan las pruebas serán suspendidos o reubicados a otras dependencias dentro de la comuna provincial. Son 95 policías municipales, de los cuales 70 son nombrados y 25 contratados. Para suplirlos se contratarán a 40 nuevos elementos en los próximos días, señaló el gerente municipal.

Otra medida drástica tomada por el alcalde es la destitución de José Bustinza, subgerente de Promoción y Desarrollo Local, quien tenía a su cargo esta dependencia y quien pagará los platos rotos.

La República