Pueblo de Puno esperó 7 décadas por agua a domicilio

Pueblo de Puno esperó 7 décadas por agua a domicilio

Los esposos Pascual Aquise Huanca (66) y Juliana Paquita Catacora (70) dicen a voz en cuello estar felices. No es para menos. A su edad recién gozan de agua potable en su domicilio para la preparación de sus alimentos y aseo.

Se podría decir que es un sueño hecho realidad. Similar es la alegría de los veinte hogares de la parcialidad de Huilamaya, ubicada en la zona alta del distrito de Acora, al sur de la ciudad de Puno.

Hasta hace un mes, para tener agua los campesinos tenían que levantarse muy temprano. La población se desplazaba portando bidones, botellas plásticas, baldes o cualquier recipiente hacia el pozo conocido como “Jocolaya 3”, una fuente natural que se abastece de riachuelos provenientes de las alturas. En este punto hombres, mujeres, niños y hasta ancianos hacían cola para juntar la mayor cantidad de líquido.

Los esposos y sus paisanos decidieron cambiar esta realidad. Aportaron cuotas, pidieron ayuda y lograron que la empresa Electro Sol-Puno les instale un sistema de bombeo de agua con paneles solares. El ojo del “agua” es bombeado hasta una altura de 80 metros hasta dos tanques. De los reservorios, el agua por caída libre llega a cada una de las viviendas por mangueras. “Estoy muy contenta. Ya tengo agua. Antes teníamos que caminar. Nos caíamos. Pero ahora es distinto”, aseguró emocionada Juliana Paquita. Muy cerca a ella, su esposo es más directo en su parecer.

“Estoy agradecido. No creíamos que podíamos tener agua. Desde niños hemos cargado agua del pozo. Nuestros antepasados también vivían así. Pero ahora es distinto. Lo triste es que el agua llega cuando ya estamos viejos, por eso causa pena y emoción”, aseguró Pascual Aquise.

Los residentes de Huilamaya sacaron adelante su proyecto sin el apoyo de las autoridades. Acudieron al Gobierno Regional y nunca les dieron apoyo. Los convocaron a reuniones pero no mostraron predisposición de ayudarlos con materiales. Se presentaron al alcalde de Puno, Iván Flores Quispe, y tampoco les prestó atención.

Solo se quedaron con el apoyo de Jorge Huaraco Zapana, gerente de la empresa Electro Sol-Puno. Este viajó con los beneficiarios a buscar ayuda pública y privada. Pero además subvencionó el proyecto con varios accesorios. Juntos sacaron adelante el proyecto de agua.

La República